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El proceso de creación de una joya

Cada joya es el resultado de un proceso artesanal en el que intervienen diferentes especialistas. Aunque el diseño nace en el estudio, la pieza pasa por las manos de maestros de distintos oficios que conservan técnicas tradicionales de la joyería española. Todos los procesos artesanales se realizan en Madrid, salvo el baño final, que se lleva a cabo en una empresa especializada de Barcelona. Todo el proceso es íntegramente Made in Spain.

1. La materia prima y el origen de la forma

Cada colección comienza con una fase de investigación y experimentación. El punto de partida puede ser un material, una textura, un objeto cotidiano o una idea que, mediante un proceso completamente manual, termina convirtiéndose en un volumen escultórico.

La malla de latón procedente del cierre de las botellas de vino forma parte del origen de la marca y continúa siendo una de sus señas de identidad. Su extraordinaria capacidad para plegarse, expandirse y crear volúmenes orgánicos permite construir pequeñas esculturas que, posteriormente, se transforman en joyas mediante técnicas tradicionales de fundición.

La exploración de nuevos materiales y formas forma parte de la evolución natural del proceso creativo, manteniendo siempre la misma filosofía: convertir un objeto tridimensional en una pieza de joyería de alta calidad.

2. Diseño y creación del modelo maestro

Una vez definida la pieza, se realiza el modelo maestro que servirá como referencia para toda la producción.

En esta fase se estudian cuidadosamente proporciones, espesores, ergonomía, resistencia estructural y todos aquellos aspectos que determinarán el comportamiento de la joya una vez fabricada.

Cada modelo debe permitir que las siguientes fases artesanales puedan reproducir fielmente todos sus detalles.

3. La Fundición

El fundidor transforma el modelo maestro en metal mediante la técnica tradicional de fundición a la cera perdida, utilizada desde hace más de cinco mil años.

A partir del modelo se fabrica un molde de alta precisión del que se obtienen reproducciones exactas en cera.

Estas piezas de cera se ensamblan formando un árbol de fundición y se recubren con un yeso refractario especial.

Durante el calentamiento, la cera desaparece completamente, dejando en el interior del molde una cavidad exacta que posteriormente será ocupada por el metal fundido.

El metal se funde a temperaturas superiores a los 900 °C y se introduce en el molde mediante vacío o centrifugado, garantizando que llegue hasta el último detalle de la pieza.

Una vez enfriado, el yeso se rompe y aparecen las joyas unidas al árbol metálico, listas para comenzar el trabajo manual del taller.

4. Los Metales

Latón

Gran parte de nuestras piezas se realizan en latón de joyería, una aleación compuesta principalmente por cobre y zinc.

La proporción de ambos metales puede variar ligeramente según las necesidades técnicas de cada fabricante, aunque habitualmente contiene entre un 60 y un 70 % de cobre y entre un 30 y un 40 % de zinc, lo que proporciona un excelente equilibrio entre resistencia, maleabilidad y definición de los detalles.

Nuestro latón está completamente libre de níquel.

Plata de Ley 925

Las piezas realizadas en plata utilizan Plata de Ley 925, el estándar internacional en joyería de alta calidad.

Está compuesta por un 92,5 % de plata pura y un 7,5 % de otros metales, principalmente cobre.

La plata pura (999) es demasiado blanda para fabricar joyas de uso diario. La incorporación de cobre aumenta considerablemente su resistencia sin alterar su belleza ni sus propiedades.

Tanto el latón como la plata utilizados cumplen la normativa europea vigente sobre contenido de níquel.

Desde la entrada en vigor de la Directiva Europea 94/27/CE, incorporada posteriormente al Reglamento europeo REACH, se limita estrictamente la liberación de níquel en productos destinados al contacto directo y prolongado con la piel, como las joyas. Por ello, nuestras piezas están libres de níquel, minimizando el riesgo de reacciones alérgicas.

5. El taller de joyería

Las piezas recién fundidas aún requieren numerosas horas de trabajo manual.

En el taller se eliminan los canales de fundición, se cortan los bebederos, se liman las superficies, se corrigen pequeñas imperfecciones, se realizan soldaduras cuando son necesarias y se preparan todos los alojamientos para futuras piedras o sistemas de cierre.

Cada operación exige una precisión de décimas de milímetro y se realiza utilizando herramientas tradicionales combinadas con maquinaria de precisión.zando el riesgo de reacciones alérgicas.

6. El lapidario

Cuando el diseño incorpora gemas, el lapidario selecciona, talla, calibra y pule cada piedra para adaptarla exactamente al diseño de la joya.

La precisión del corte resulta esencial para conseguir posteriormente un engaste perfecto y una óptima reflexión de la luz.

7. El engastador y Enfilador

El engastador fija manualmente cada piedra sobre el metal.

Utilizando buriles, fresas y herramientas de gran precisión, adapta el metal alrededor de cada gema sin dañarla y garantizando su perfecta sujeción.

Dependiendo del diseño, puede emplear diferentes técnicas de engaste como garras, bisel, pavé, carril o grano.

El enfilador incorpora las perlas o piedras ensartadas que necesitan las piezas

Cada elemento se monta cuidadosamente utilizando hilos específicos para joyería, buscando la caída adecuada, la resistencia y la protección de las piedras mediante nudos individuales cuando el diseño así lo requiere.

8. El Maestro Joyero

Antes del acabado final, el maestro joyero realiza la revisión completa de cada pieza.

Comprueba soldaduras, cierres, articulaciones, simetrías, tensiones de los engastes y calidad general.

Finalmente pule la joya mediante diferentes discos y pastas abrasivas hasta obtener el brillo y la textura definitivos.

Cada pieza supera un último control de calidad antes de pasar a la siguiente fase.

9. El Baño de Oro

La última etapa consiste en el baño electrolítico, realizado por una empresa especializada en Barcelona.

Antes del baño, cada joya se somete a un exhaustivo proceso de limpieza y desengrasado para eliminar cualquier resto de pulimento o impureza.

Posteriormente, mediante corriente eléctrica, se deposita una capa uniforme de oro de 18 quilates sobre toda la superficie de la pieza.

Este proceso requiere un control muy preciso del tiempo de inmersión, la temperatura y la composición de los baños para garantizar un acabado homogéneo, resistente y duradero.

Al igual que el resto de los materiales empleados en nuestras joyas, el baño está libre de níquel y cumple la normativa europea vigente para artículos destinados al contacto con la piel.

Solo entonces la joya está preparada para iniciar una nueva historia.